Natalia Jonard Pérez

Facultad de Ciencias de la UNAM

11 de abril de 2019, 11:00

En 1736, la solución del famoso problema de los Puentes de Konigsberg sembró las bases para el nacimiento de dos
teorías matemáticas nuevas: la teoría de gráficas (o teoría de grafos) y la topología. Aunque ambas disciplinas comparten un
origen común, cada una representa una categoría distinta de objetos matemáticos.


Después de dar una introducción a estas dos disciplinas, mostraremos que hay una forma poco usual y muy desconocida de convertir una gráfica en un espacio topológico finito. Veremos algunas repercusiones de esta construcción, así como algunas generalizaciones y posibles aplicaciones.